La activista australiana Miranda Gibson, de 31 años, pasó 457 días exactos viviendo en lo alto de un árbol de eucalipto, en feroz protesta por la tala de árboles en Tanzania (Australia). Su récord de permanencia y con amplia cobertura mediática en el transcurso de todo este tiempo, debió culminar por razones ajenas a su deseo: inminente peligro por un incendio forestal.
Miranda es maestra de escuela y un ejemplo de lucha ecológica que inició su desafío el 14 de Diciembre de 2011 sobre una plataforma improvisada —denominada “El árbol observador” — en un viejísimo árbol de eucalipto a 60 metros de altura. Durante todo este tiempo récord, y superando los 208 días que Manfred Stephens vivió en un árbol al norte de Queensland en 1995, tuvo que soportar las bajas temperaturas reinantes y, gracias a la energía que le proveían paneles de energía solar, siempre se mantuvo en contacto con los medios periodísticos y sus seguidores que le daban apoyo en las redes sociales.

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